miércoles, 7 de marzo de 2012

- Debería irme a casa. Desde las 9 de la noche que mis padres no saben nada de mí y no tengo como avisarles donde estoy asi que mejor voy
- Si...
- Gracias por todo, en serio, me podría haber pasado cualquier cosa, pero... de alguna forma vos lo evitaste, en serio, no se que hacer para pagartelo
- De nada... muy simple, te espero en el parque sarmiento esta tarde, te va una cerveza?
- Si... dale, te veo ahi, gracias

Salí de esa casa con el estómago estrujado. ¿Que me estaba pasando? De un día para otro conocí a una persona (no en las mejores circunstancias) pero... wow, lo que son las vueltas de la  vida y algunas veces ni nos damos cuenta. Horas atrás me encontraba siendo el ser más egoísta del universo, pensando en mi, priorizandome a mí misma... todo por mí. Y ahora eso iba a cambiar... de a poco iba cambiar.


                                                                                       Relato corto. Memorias de una rebelde sin causa

domingo, 5 de junio de 2011

- Vayase a la mierda
Me miró a través de sus anteojos cuadrados. Arrugó la nariz, frunció el ceño, y preguntó
- ¿Que fue lo que dijo?
- ¿ Acaso no escucha bien? V Á Y A S E A LA M I E R D A, por gente como usted que se cree capaz de definir lo que una persona es o deja de ser, por trabajos prácticos,  putos trabajos prácticos y toda esa mierda ¿cree que puede definir quien soy?.. yo le digo VAYASE A LA MIERDA, si soy responsable o no, si debo reprobar todo o no, es asunto mío, nadie le pidió que me describa como irresponsable, holgazana o todo eso... NO ME CONOCE, Y NUNCA LO HARÁ SI?
- Señorita la verdad el escucharla solo me hace sentir, sentir...
- Repudio? bueno, al menos coincidimos en algo, yo siento lo mismo respecto a usted
- ¡No puedo tolerar más este comportamiento! Haré que la castiguen, aunque se merecería una expulsión pero se que en casos asi no se ha tomado esa medida. Vaya ahora mismo a regencia, y pida que le den ordenes de amonestaciones, una sola falta más y será expulsada de la institución...
- Ahá, como diga

En el curso me miraban boquiabiertos y con la patética cara de buenos alumnos que tenían, cuando en realidad seguro opinaban igual que yo, pero no tenían los órganos sexuales bien puestos para poder hacerlo.
¿Y por qué yo si lo hice? Solo sentía bronca, y necesitaba expulsarla, no me importaban las consecuencias. Si, como leyeron, yo hacía las cosas sin medir las consencuencias... ¿y saben que? Me importaba una mierda.


Relato corto. Memorias de una rebelde sin causa.
Por Julie

jueves, 2 de junio de 2011

- Estas segura?
- Si
- No hay vuelta atrás eh?
- Si
- Segura?
- SI!
Mi curiosidad por probar algo nuevo era aún mas fuerte que yo. La observé preparar el "spliff" (porro en inglés) como generalmente soliamos llamarlo para no delatarnos y para no resultar tan obvias. Tomó el papel y lo dobló con suma naturalidad. Abrió la bolsita hermética que contenía la hierba. Probablemente contenía unos 30 gramos. No supe hasta luego de probar el producto que su primo tenía su propia planta en su jardín y el era quien le suministraba la hierba, pero no gratis por supuesto. En este mundo todo tenia su precio, hasta las cosas que eran perjudiciales para uno mismo, hasta las cosas que solo te hacían mal, que no tenían ningun beneficio, que podían conducirte hasta la muerte, hasta esas cosas tenían precio!

Colocó una pequeña cantidad de hierba y plegó el papel, armando así el bendito "spliff". Repitió la pregunta y yo solo dije si automaticamente. Quería probarlo. Me creía valiente. Marihuana, una planta muy usada para las medicinas, ¿Por qué me haría mal probar una sola vez?
Tomé el porro, con una mano y el encendedor con la otra. Lo encendí como lo acostumbraba hacer con los cigarrillos comunes. Inhalé el humo y luego exhale. El olor transminaba la habitación pero Carla estaba acostumbrada a fumar allí, ya que casi siempre estaba sola.
Luego del primer spliff, solo me sentía fatigada, cansada, luego del segundo comenzé a reirme sola, experimenté una sensación de falta de racionalidad. Las cosas que decía y hacía no tenian coherencia alguna. Comenzé a tirar libros y hojas de carpeta, pero por suerte Carla me controló. Luego sentí mucha hambre, mucha ansiedad y entonces Carla buscó un poco de bizcochuelo de chocolate. Lo devoré al instante. Es necesario destacar que horas despues cuando me di cuenta de que me habia comido casi medio kilo de bizcochuelo dije que no probaría uno nunca más, ya que esa ansiedad, resultado del efecto de la marihuana me haría engordar, nunca más... nunca más... bueno, quizás solo un par de veces más.



Relato corto. Memorias de una rebelde sin causa.
Por Julie

lunes, 30 de mayo de 2011

Viernes en la noche. Estaba tirada en un puff. Las luces de neón daban vueltas en mi cabeza. La música electronica retumbaba en mis oídos. La cabeza me iba a explotar. Todo era producto del ginebra puro que llevaba en la cartera y habia estado tomando. Solo recuerdo eso, una voz que no reconocí: ¿Estas bien? y sus ojos celestes, fueron todo lo que ví.

Desperté en un lugar desconocido. Lo primero que vi fue un chico que nunca habia visto en mi vida durmiendo a mi lado. No entendia que ocurría. Al menos vi que tenia mi ropa puesta. Nada malo habia ocurrido. Solo que en el momento de desesperación solo atiné a despertarlo desesperadamente.

-¿Donde estoy? ¿Que paso? ¿Que hago acá?
- Pará, pará, tranquila, seguramente no te acordas nada, anoche estabas practicamente tirada en el pub y te quise llevar a tu casa pero no sabia quienes eran tus amigos (aunque dejarte asi tirada es de pocos amigos) y tu celular no tenia bateria, no sabia donde vivias y quizas seria peor que tus padres te vieran asi, así que te traje acá, estuviste dormida todo el tiempo, ¿que te paso?
- Nada, em... sali con una amiga y se fue con alguien y me quede en un puff, es todo lo que me acuerdo
- Ahi te vi y por eso te traje, cualquier depravado se podria haber aprovechado de esa situacion si seguias tirada ahi
No respondí nada. Solo lo observaba porque me resultaba conocido. Ese pelo castaño oscuro y esos ojos azules los habia visto en algun lado.
- Bueno... gracias... por todo. Yo creo que te conozco de algun lado o te he visto
- Quizas nos hemos visto, soy de salir... y veo que vos tambien. La próxima a cuidarnos un poquito más. En fin, queres desayunar? creo que un te y unas tostadas te vendrian bien

Bajamos las escaleras. Me explico que su hermana mayor era quien estaba durmiendo en el sillón. Fuimos a la cocina y desayunamos. El sol entraba por la ventana e iluminaba esa sonrisa que tenía. Aunque queria disimular no podia no mirarlo. Había algo en el que me atrapaba, algo que me llamaba la atención. Ese dia solo lo escuchaba hablar de su vida y pensaba que la varita de la suerte me había tocado al permitirme conocerlo. Tiempo después no estaba tan segura de eso.
- Disculpa... no sé tu nombre...
- Facundo (sonrió) ¿Y vos?
- Zoe


Relato corto. Memorias de una rebelde sin causa
Por Julie

sábado, 28 de mayo de 2011

De mi adolescencia tengo buenos y malos recuerdos. Y mi idea es relatarlos de la forma más real y sincera. Expresar los sentimientos y sensaciones tal cuales las sentía, sin dejar nada librado al azar.

Domingo al mediodía. Había tenido una de mis tantas "noches locas" de sabado. Luego de eso nos habiamos ido a dormir a lo de un amigo que tenía la casa sola, pero sus padres llegaron temprano en la mañana y tuvimos que irnos. Recuerdo todavía el olor a nafta de la estación de servicio en la que acabamos durmiendo. Estaba despeinada, con el maquillaje corrido y mis medias pantys se habian roto. Poco me importaba, la diversión estaba primera en mis prioridades. Cerca de las 12 del mediodia volvi a casa.
- Zoe, ¿Que te paso?
- Nada... vine de la casa de Male (mentí)
- ¿Por qué estas tan, tan... destruida?
- Mamá.... ¿nunca saliste? todos terminamos destruidos al otro día
- Sí, todos los que pasan una noche de desenfreno (dijo por lo bajo)
- ¡Dios! Por que te interesa tanto lo que hago o dejo de hacer?! Vos quedaste embarazada de mi a los 17 y no creo que por el espíritu santo

Me miró como si hubiese clavado un puñal en su punto más debil. Ella siempre había estado para mí. A pesar de su corta edad, abandonó sus estudios para criarme y papá los continuo para poder tener un buen puesto de contador y traer el dinero a casa. Pero yo en ese momento solo podía sacar algo de esa situación... ¡era estúpido que ella me quisiese cuidar cuando seguramente ella tambien anduvo revolcandose por ahi a mi edad!
- Andá a tu cuarto. Y no quiero que se hable más del tema.Ojala algun día valores lo que hacemos por vos, disculpa si no te fue suficiente.
La obedeci sin quejarme, no me importaba lo que dijese. Sus palabras no me llegaban. Yo era como una roca, todo lo que decían me rebotaba y mi familia eran solo entes que convivían conmigo bajo el mismo techo.



Relato corto. Memorias de una rebelde sin causa.
Por Julie