lunes, 30 de mayo de 2011

Viernes en la noche. Estaba tirada en un puff. Las luces de neón daban vueltas en mi cabeza. La música electronica retumbaba en mis oídos. La cabeza me iba a explotar. Todo era producto del ginebra puro que llevaba en la cartera y habia estado tomando. Solo recuerdo eso, una voz que no reconocí: ¿Estas bien? y sus ojos celestes, fueron todo lo que ví.

Desperté en un lugar desconocido. Lo primero que vi fue un chico que nunca habia visto en mi vida durmiendo a mi lado. No entendia que ocurría. Al menos vi que tenia mi ropa puesta. Nada malo habia ocurrido. Solo que en el momento de desesperación solo atiné a despertarlo desesperadamente.

-¿Donde estoy? ¿Que paso? ¿Que hago acá?
- Pará, pará, tranquila, seguramente no te acordas nada, anoche estabas practicamente tirada en el pub y te quise llevar a tu casa pero no sabia quienes eran tus amigos (aunque dejarte asi tirada es de pocos amigos) y tu celular no tenia bateria, no sabia donde vivias y quizas seria peor que tus padres te vieran asi, así que te traje acá, estuviste dormida todo el tiempo, ¿que te paso?
- Nada, em... sali con una amiga y se fue con alguien y me quede en un puff, es todo lo que me acuerdo
- Ahi te vi y por eso te traje, cualquier depravado se podria haber aprovechado de esa situacion si seguias tirada ahi
No respondí nada. Solo lo observaba porque me resultaba conocido. Ese pelo castaño oscuro y esos ojos azules los habia visto en algun lado.
- Bueno... gracias... por todo. Yo creo que te conozco de algun lado o te he visto
- Quizas nos hemos visto, soy de salir... y veo que vos tambien. La próxima a cuidarnos un poquito más. En fin, queres desayunar? creo que un te y unas tostadas te vendrian bien

Bajamos las escaleras. Me explico que su hermana mayor era quien estaba durmiendo en el sillón. Fuimos a la cocina y desayunamos. El sol entraba por la ventana e iluminaba esa sonrisa que tenía. Aunque queria disimular no podia no mirarlo. Había algo en el que me atrapaba, algo que me llamaba la atención. Ese dia solo lo escuchaba hablar de su vida y pensaba que la varita de la suerte me había tocado al permitirme conocerlo. Tiempo después no estaba tan segura de eso.
- Disculpa... no sé tu nombre...
- Facundo (sonrió) ¿Y vos?
- Zoe


Relato corto. Memorias de una rebelde sin causa
Por Julie

No hay comentarios:

Publicar un comentario